Seis mil millones es un número que nos puede parecer grande. Es en números redondos el número de habitantes de la Tierra. Para darle un contexto, podríamos considerar gigantescas ciudades como Sao Paulo, México, Tokyo, las decenas de ciudades chinas de nombres poco familiares, o de la India, o la misma Lima. La sensación de agobio que la muchedumbre produce en las megalópolis, nos puede hacer pensar que efectivamente, seis mil millones es un número tremendamente grande.
Imaginemos entonces que el llamado Universo tuviera seis mil millones de planetas, o mejor aun, que existieran seis mil millones de planetas como la Tierra, cada una de ellas con sus seis mil millones de habitantes, o sea, seis mil millones a la potencia seis mil millones. Se abriría la posibilidad de que en uno de esos planetas, en vez de ser yo, podría ser mi hermana, y en otro, mi padre, y en otro mi madre, y mi amigo, y mi vecina (tan histérica ella), o el compañero de trabajo, o aquel profesor, aquel mendigo, aquella estrella del espectáculo, o tú mismo que lees este texto, y así, en cada uno de esos planetas, ser cada una de las seis mil millones de personas que habitan en este momento la Tierra.
En un programa de divulgación científica me enteré que las últimas investigaciones arrojan la posibilidad que el universo es en realidad, un multiverso. Esto querría decir que así como el big bang --que para mi sorpresa parece que ya es una teoría debidamente comprobada y aceptada por los que saben de estas cosas-- produjo lo que hasta ahora llamamos el universo, de la misma manera el multiverso sería la visión de un número multiverso de big bangs ocurriendo a cada momento, si es que momento fuese un concepto aplicable a semejante desmesura.
Para poder entender la idea, decía el divulgador científico, imaginemos una calle de infinitas cuadras con sendos cines, donde la película exhibida fuese la vida de cada uno de nosotros. Ahora yo digo, si hubiera cinco funciones al día, cinco honorables ciudadanos pudieran verse exhibidos al día… pero, y si día no fuese un concepto adecuado? Si el tiempo se desintegrase, si a un momento de ayer y a uno de hoy le aplicaramos indiferencia e inseparabilidad --la sugerencia es de Borges--, no estaríamos instalados en lo que podríamos llamar, espero que transitoriamente, eternidad?
29 de junio de 2009
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