En el Tet 2007, el 17 de febrero, pedí al I Ching (Yi Jing para los avanzados, avezados?) que me diera un motivo de meditación para el año del cerdo de fuego. Me dijo literalmente: si meditamos en lo que otorga duración a las cosas comprenderemos la naturaleza del cielo, de la tierra y de todas los seres (hexagrama 32, página 546, párrafo 8, versión en inglés de Richard Wilhelm. Bollingen Series. 1985).
Después de buscar el DRAE y en el breve diccionario etimológico de Corominas, por el significado de la palabra duración, definiciones básicamente burocráticas, acudí a la nueva y gran Biblioteca de Alejandría: ínternet. Puse en el Google “secreto de la duración” y salieron básicamente cuatro vínculos que contenían los siguientes consejos:
1. Invertir en investigación y desarrollo. La recomendación viene de Michelin, la empresa fabricante de neumáticos, preocupada por el malestar de los usuarios de las llantas por su corta duración. La decisión del sapiente CEO fue invertir el 5 por ciento de su presupuesto anual en investigación y desarrollo de nuevos avances.
2. Consumir menos energía. La recomendación viene esta vez de Pedalibre, una asociación española de usuarios de bicicleta, que aconseja entre otras prudentísimas recomendaciones para que los ciclistas no sean atropellados, encender los faros delanteros de la bicicleta. El problema está en la corta duración de las pilas convencionales de los faros, por lo que la solución es usar una linterna de diodos que apenas si consumen energía (15 horas para una pila AA).
3. Usar correctamente las cosas. El aviso viene del Paraguay, de la empresa Clarke que vende equipos de mantenimiento de pisos, donde dice que el secreto de la duración de las alfombras está en el uso correcto de la barredora de alfombras que vende, que contiene un cepillo batidor que levanta la suciedad.
4. Institucionalizar la incertidumbre. Tan elaborada admonición tenía que provenir de la Argentina, de un blog. Dice que la gente se pregunta por el secreto de la duración de las relaciones entre hombres y mujeres. Contra lo que muchos pensarían, que los vínculos se rompen cuando se agota la novedad en las relaciones, él cree que los vínculos amorosos se sustentan en la incertidumbre. Dice que una pareja se mantiene unida mientras la permanencia en esa relación tenga alguna sombra de amenaza, que se pueda optar por otras relaciones, sin hacerlas efectivamente. Cito: “las parejas se rompen cuando el proceso de conquista se agota porque la pertenencia de los dos (o de al menos uno de ellos) al vínculo se hace previsible; es decir, ya no existe incertidumbre en cuanto a la existencia del lazo y su continuidad (notable paradoja para el sentido común)”.
La recomendación del I Ching es meditar sobre la duración. En esta primera semana del cerdo de fuego solo he podido explorar algunos “secretos”. La meditación es mucho más que eso.
24 de febrero de 2007
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